¿Por qué hablamos como hablamos en Santa Cruz?

Como en toda comunidad, en Santa Cruz y el Oriente Boliviano podemos encontrarnos con una rica y variada cultura, en especial con lo que respecta al habla popular y su pintoresca forma de adornarlo con modismos, acentos y variadas deformaciones del lenguaje que de una u otra forma lo enriquecen y le da vida.

El lenguaje si bien puede ser extendido por todo el mundo es algo que muchas culturas pueden compartir en común, y en el caso del español que siendo uno de los idiomas más hablados del planeta, existen así tantas variantes del mismo con palabras que jamás llegarán a un diccionario, se encuentran escondidos en la identidad de los pueblos y son celosamente preservados y son pasados a cada nueva generación. Tal vez con la globalización más latente cada día su marcha vaya aminorando pero es algo que se mantiene, la lengua está viva y a cambios constantes, pero sobre una base fuerte que ha mutado desde tiempos de la colonia. La pregunta es ¿lo sigue haciendo?

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CARACTERÍSTICAS DE ORIGEN

El castellano que se usa en el Oriente es una mezcla de varias regiones de España; te has preguntado alguna vez por que usamos el diminutivo “ingo, inga”  y además el pronombre que usamos comúnmente “vos” proviene del Medioevo. Todas estas características junto con la raíz de nuestro acento provienen de  Andalucía, tierra de origen de los primeros colonizadores y Extremadura, tierra del fundador don Ñuflo de Chávez.

Pero no es solo eso, al estar toda la región bastante aislada, este castellano fue tomando muchas palabras de los pueblos originarios sin llegar a cambiar realmente el idioma, se tomaron palabras y expresiones que sirvieron para comunicarse en la vida cotidiana.

Tomemos por ejemplo al pueblo Chané de los cuales muchas palabras fueron adaptadas en nuestro vocabulario. Chío (caries dentales); Curichi (Lodazal, humedal); Cuchuqui (sucio), además de otras para designadas a la fauna y flora regionales (tutumo, bato, joco, peji, cuchi)

Muchos de estos términos presentan similitudes con palabras chiquitanas, demostrando así que lo que se hablaba en ese entonces era una mezcla de todo, un “pututu” de culturas.

Pero hay una fuente más y esta es la occidental, indudablemente también poseemos términos con raíces quechuas (puquio, pascana, sullo, caracha). Además de simplificaciones del lenguaje que se llegaron a tomar como palabras completas como “helay” (helo ahí) “queste” (qué es de).

CARACTERÍSTICAS DE FUSIÓN CON OTRAS CULTURAS

Abordemos la otra parte, la resultante de esta mezcla cultural. Muchos de estas expresiones a continuación tal vez sigan en nuestro medio y escuchemos a nuestros abuelos diciendo alguna de estas cosas o es posible que hasta usemos nosotros mismos una que otra.

Muchas de ellas son pintorescas, cómicas y hasta metafóricas. El habla oriental está lleno de esto, tal vez muchos han caído en desuso, pero puedes intentar a modo de experimento, adoptar algunas de estas frases y contar cuánta gente te llega a entender.

 2013_0907Info

Modismos

Extraído del libro:

Hernando Sanabria Fernandez –El Habla Popular de Santa Cruz (1975)

Afilar los cachos: Alistarse para una pelea.

Andar Apestau: Andar con muchas ganas o deseo de algo.

Asentar Cabeza: Llegar a la cordura y al buen juicio, bien sea por razón de edad o de experiencia recientemente adquirida.

Bajar de silla a toco: Ir a mala situación después de haber gozado de una buena.

Botar la pepa: Revelar, declarar algo que se mantenía en reserva.

Buscar palo donde arrimarse: Buscar una persona quien la proteja o preste favores.

Caer al pelo: Ocurrir algo que viene a favorecer a una persona que no lo esperaba.

Comer como cura: Comer abundantemente

Comer como opa: Devorar una comida hasta abotagarse

Dar ajo que morder: Suscitar a alguien un enfado o una molestia, con malicia e intención.

Dar en el ojo: Tocar con dichos o hechos el punto más sensible de una persona.

Dar pelotas: Asentir tácitamente a los requerimientos o las instancias de una persona, manifestando cierta inclinación hacia ella. Se usa también de manera inversa (no dar pelota)

Deber a cada santo una vela: Deber a muchos acreedores.

Decir cuatro frescas: Encarar una persona a otra, expresándole airadamente lo que piensa de ella.

Dejar capote: Ganar totalmente en el juego de alguien.

Dejar que corra el agua: Despreocuparse, no tomar en serio las cosas.

Dormir como una boyé: En el entendido de que este animal duerme larga y pesadamente después de haber saciado el apetito, echarse a dormir como éste.

Dormir el aguardiente: Aludir a la acción de dormir una persona en estado de ebriedad.

Echar periquitos: Renegar, vociferar, con manifestación de cólera.

Echarse todingo encima: Vestirse con lujo sin reparar en otras necesidades

Empujar el carretón: Realizar una labor de rutina por fuerzas de las circunstancias

Estar de chicha: Estrenar una prenda de vestir

Estar en la berlina: En una reunión de varias personas, estar una de ellas alejada y sola

Estar para el gato: Dícese que “está pal gato” el hombre que por edad o crisis orgánica no puede ya hacer uso de sus facultades viriles.

Fiar hostias al sacristán: Pedir favores a quien sólo puede otorgarlos secretamente.

Hacer el plante: Adoptar una persona frente a otra posición de resistencia y defensa

Hacer la risa del perro: Tratar a una persona con muestras de simpatía y afecto, siendo así que no se la quiere bien

Hilar delgadito: Dícese de la cosa que está a punto de consumirse por deterioro o uso frecuente

Jugar a burro muerto: En juegos de azar, participar de juego sin tener dinero para la apuesta

Llover sobre mojao: Sobrevenirle a  una persona un percance tras otro

Meter la yuca: Mentir con astucia, hacer consentir una persona a otra lo que no es cierto.

Quebrar la tacuara: Cambiar la voz un adolescente cuando está entrando a la pubertad.

Recoger las chirapas: Alistarse para cambiar de residencia.

Salir de rajatabla: Salir alguien de alguna parte con prisa inusitada o sobrecogido temor

Ser de Cumavi: Cumavi es un lugarejo de la campiña cruceña cuyos habitantes tienen la nada envidiable fama de ser poco despiertos

Ser un chuturubí: Dícese del hombre muy pronto al enfado y al cólera

Ser un piojo tuerto: Ser en poca cosa o algo que vale menos.

Tener cuchuquí: Dice de la persona que de tanto ver u oír a alguien o algo ya está aburrida o hastiada de ello.

Tener chulupis en la cabeza: Tener alguna manía o no estar en las cabales en lo tocante al juicio.

Tener manos largas: Ser aficionado de lo ajeno

A chicote alzao: Trato enérgico y severo que se emplea con subordinados para hacerse obedecer.

Donde canta la piedra: Lugar lejano y poco recomendable

Donde orinan las viejas: Lugar relativamente próximo a aquel en donde se habla y que, errada o interesadamente, se tiene como lejano.

Loca de arriba y de abajo: La mujer de fácil acceso

Tertulia mascada: Entre amigos, algo de comer mientras se conversa.

Vende ambaibas en tari: Dícese del individuo de poco valer y poco espíritu de trabajo.

 

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