La mentira tiene patas cortas

Más seguido de lo que querríamos, nos encontramos e interactuamos con una, y por lo general somos protagonistas de ellas de alguna forma. Las mentiras son, si hablamos amparándonos en la definición del diccionario, “una falsedad genuina acompañada de simulación o fingimiento” o “una verdad selectiva”.

mentiroso(Imagen: Internet)

Mentir es “humano”

El ser humano tiene una tendencia a ser mentiroso. Una “tendencia”, decimos, no como un aspecto incorregible o una “maldad de nacimiento”, sino que cada persona tiene una percepción personal de la realidad. Muchas veces esta percepción se construye colectivamente, claro, pero sigue teniendo la dimensión de percepción individual como algo dominante. Todos mentimos en algún nivel, porque no existen las verdades absolutas.

Hay, sin embargo, quienes distorsionan la verdad consciente y voluntariamente; quienes, sobre hechos que son percibidos de forma similar por otra o varias o muchas personas, comunican lo sucedido de forma errónea, a propósito; con el fin –quizá- de desligarse de la responsabilidad o culpabilidad sobre el hecho.

Un mentiroso que es detectado provoca intolerancia en sus oyentes; el acto de mentir para muchas personas está en contra de muchas cosas, desde cánones morales o principios éticos, hasta mandamientos religiosos.

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(Imagen: Internet)

Tipos de mentiras

No olvidemos que una mentira ha producido en algún momento un susto con fines humorísticos, convirtiéndose circunstancialmente en mentiras permisivas o piadosas con un fin benévolo haciendo que la realidad (o verdad) sea digerible causando menor daño. Como todo, el daño que causa una mentira, es relativo.

Las dicen los niños, los jóvenes, los adultos, los adultos mayores, hombres y mujeres… las mentiras no se limitan hacia alguna etapa de la vida o un perfil de género o de clase social. Las mentiras son universales en alcance y proyección.

Desde que una mentira arranca –porque puede alargarse mucho más allá del momento en que se dice- pone a prueba un conjunto de valores en los “mentirosos” y en los demás. La confianza al momento de ser golpeada por una mentira, por pequeña que sea, puede llegar a romper grandes vínculos laborales, familiares, románticos, de amistad, y en general, tiene un impacto significativo en toda relación social.

La mentira es fácil, común y puede tener repercusiones muy grandes, veamos algunos ejemplos:

Soldado – muñeco

Un grupo insurgente, auto denominado la brigada Al Mujahedeen, publicó una foto en el año 2005 de un hombre el cual aseguraba era el soldado norte americano Jhon Adams. Este grupo exigía la liberación de un grupo de prisioneros para no decapitar al supuesto prisionero. Las peticiones del grupo llegaron a la prensa y poco después un ejecutivo de una empresa de juguetes identifico al supuesto secuestrado como uno de sus juguetes llamado “comando especial Cody.”

El gigante de Cardiff

(Así se llegó a conocer), era una figura poco realista con una estructura más o menos humana; excepto que era de casi 10 pies de altura. Estaba claro que era algo único – pero ¿qué era exactamente lo que dividía la opinión del público? Algunos creían que era simplemente una talla en la piedra, pero ¿quién lo podría haberlo hecho hace ya tanto tiempo y enterrarlo tan profundamente en el suelo? Otros, incluyendo un reverendo local, estaban convencidos de que era una prueba de la verdad literal de las escrituras bíblicas. Fue un ingenioso engaño de un hombre llamado George Hull, que había plantado la piedra tallada donde más tarde sería encontrada por los peones, en parte para demostrar que los literalitas bíblicos estaban equivocados.

El caso Enron:

La firma era la mayor empresa energética de EEUU, excluidas las petroleras, con unos ingresos anuales de 101.000 millones de dólares. Su reconocimiento era tal que la revista ‘Fortune’ le dio el título de Empresa Más Innovadora durante seis años consecutivos.

Nació como una compañía de gas, pero pronto se diversificó entrando en el negocio de las infraestructuras de agua y, más tarde, se convirtió en una plataforma de negociación de instrumentos financieros vinculados a una amplia gama de productos.

En 2002 se descubrió que la mayor parte de sus beneficios eran falsos, que la empresa tenía una deuda mayor de lo que se pensaba y que, en general, todo Enron era un gigantesco fraude. La compañía suspendió pagos y los accionistas que se creyeron las promesas de los directivos de Enron de que la empresa estaba saneada perdieron todo su dinero.

Además, sus maniobras contables provocaron la práctica desaparición de una de las mayores auditoras por entonces y que se encargaba de sus libros, Arthur Andersen. (Fuente: elmundo.es)

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